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Rosario de la Virgen de Guadalupe

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Todos hemos rezado el santo rosario, pero en esta ocasión rezaremos el rosario a la virgen de Guadalupe. Este rosario tiene cinco misterios diferentes al rosario normal, en este rosario agradecemos a la virgen de Guadalupe por ser nuestra madre y nuestra guía. Quédate y recemos juntos el rosario de la virgen de Guadalupe.

Rosario a la Virgen de Guadalupe ¿Cómo se Reza?

Para rezar este rosario tenemos que hacerlo de la misma forma como rezamos el rosario convencional, solo que vamos a cambiar los misterios por unos diferentes que veras a continuación:

Credo

Creo en Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, su único Hijo, Nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo. Nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado.

Descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios, Padre Todopoderoso, y desde allí va a venir a juzgar a vivos y muertos. Creo en el Espíritu Santo, la Santa Iglesia Católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

Padre Nuestro

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día, perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. Amen.

Tres Ave María

Dios te salve, María,  llena eres de gracia; el Señor es contigo. Bendita Tú eres  entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén

Se repite tres veces.

Gloria

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos.  Amén.

Primer Misterio

rosario a la virgencita de guadalupe

La Virgen de Guadalupe trae un mensaje de paz a su pueblo.

Sabe y ten entendido, tú, el más pequeño de mis hijos, que soy yo la siempre Virgen Santa María, Madre del verdadero Dios por quien se vive; del Creador, en quien está todo; y es Señor del cielo y de la tierra. Deseo vivamente que se me erija aquí un templo para en él mostrar y dar todo mi amor, compasión, auxilio y defensa, pues yo soy su piadosa Madre.

Un Padre nuestro, diez Ave María y un Gloria.

Segundo Misterio

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Juan Diego comparte a la Virgen su humildad y su; pequeñez a los ojos de los hombres

Te ruego encarecidamente, Señora y niña mía, que alguno de los principales, conocido, respetado y estimado, le encargues que lleve tu mensaje para que le crean, porque yo soy un hombrecillo, soy un cordel, soy una escalerilla de tablas, soy cola, soy hoja, soy gente menuda.

Un Padre nuestro, diez Ave María y un Gloria.

Tercer Misterio

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María de Guadalupe escogió a Juan Diego por su sencillez y no por su sabiduría

Oye hijo mío, el más pequeño, ten entendido que son muchos mis servidores y mensajeros a quienes puedo encargar que lleven mi mensaje y hagan mi voluntad, pero es de todo punto preciso que tú mismo solicites y ayudes y con tu mediación, que se haga mi voluntad.

Un Padre nuestro, diez Ave María y un Gloria.

Cuarto Misterio

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La Virgen María cura a Juan Bernardino como signo de que quiere salud y felicidad para su pueblo

Oye y ten entendido, hijo mío el más pequeño, que es nada lo que te asusta y aflige; no se turbe tu corazón; no temas a esa enfermedad ni alguna otra angustia. ¿No estoy yo aquí que soy tu Madre? ¿No estás bajo mi sombra? ¿No soy yo tu salud? ¿No estás por ventura en mi regazo? ¿Qué más has menester? No te apene ni te inquiete otra cosa, no te aflija la enfermedad de tu tío, que no morirá ahora de ella. Está seguro de que ya sanó.

Un Padre nuestro, diez Ave María y un Gloria.

Quinto Misterio

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María nos deja su imagen para recordarnos su ternura, su amor y su constante protección

Juan Diego trajo a la Señora del Cielo las diferentes rosas que fue a cortar; las que, así como las vio, cogió con sus manos y otra vez se las echó en el regazo diciendo: Hijo mío, el más pequeño, esta diversidad de rosas es la prueba y señal que llevarás al obispo, le dirás en mi nombre que vea en ella mi voluntad y que él tiene que cumplirla. Tú eres mi embajador, muy digno de confianza.

Un Padre nuestro, diez Ave María y un Gloria.

La Salve

Dios te Salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra; Dios te Salve. A Ti llamamos los desterrados hijos de Eva; a Ti suspiramos, gimiendo y llorando, en este valle de lágrimas. Ea pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros tus ojos misericordiosos; y después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre.
¡Oh Clemente!, ¡Oh Piadosa!, ¡Oh Dulce siempre Virgen María!
Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios.
Para que seamos dignos de alcanzar y gozar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.

Esperamos que te haya gustado el Rosario a nuestra Señora de Guadalupe. Sí quieres saber más sobre la Virgen de Guadalupe, visita nuestra página principal.